viernes, junio 19, 2026
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    Camionero y Ratones: si querían rock, salgan a buscarlo

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    Por Mariano Arancibia 

    Dicen cada tanto que el rock se terminó. Que perdió influencia, que las nuevas generaciones están en otra. Lo dicen con la misma convicción con la que hace cuarenta años anunciaban su desaparición definitiva.

    Sin embargo, los que fueron el viernes y el domingo, pueden opinar que el paciente (terminal?) sigue respirando y- sin miedo a exagerar- gozando de una salud envidiable.

    Es que si alguien andaba buscando una dosis de rocanrol, debería no caer en la queja. Primero fue Camionero en La Fábrica de Música. Dos días después fueron los Ratones Paranoicos en el Infernales Fest. Y lo que ocurrió entre esas dos noches fue, en el fondo, una misma historia en dos capitulos diferentes.

    Con Pruebas de Contacto bajo el brazo, el dúo comandado por Joan Manuel Pardo (guitarra y voz) y Santiago Luis (batería), confirmaron su gran momento.

    Hace apenas un año habían pasado por este singular valle con una convocatoria discreta, pero no menor para la huestes salteñas que salen a escuchar bandas, pero esta vez la historia fue distinta: sold out, por suerte para Edu Pecce, productor para muchos invisible pero valuarte para, otros tantos, de la escena local.

    Las canciones desde un principio fueron coreadas, y eso no es un detalle menor. Las bandas pueden conseguir reproducciones, likes o menciones en redes sociales pero lo difícil es que el público sepa las letras. Y el viernes pasó exactamente eso.

    La apertura con «Mala Suerte Varón» marcó el rumbo de una noche que nunca perdió intensidad. Después llegaron: «Pruebas de Contacto», «Confianza», «Películas», «Cuero Negro», «No Hablaremos», «Sobre Tu Nombre», «Una Última Oferta», «Río Chico», «Amuletos» y «Asesino».

    Para los comentaristas de costado, como este humilde cronista, las influencias sonaban claras. Por momentos aparecía el espíritu de Pappo; en otros, ciertas sombras de Vox Dei, algo de garage, el peso del stoner y ecos de Queens of the Stone Age. Todo eso llegaba al oído mezclado entre riffs y cerveza, como esas revelaciones que alguna vez predicaba el  Jesús de Laferrere de Capusotto, repartiendo panchos y milagros.

    Al final, sonó: «Genio del Abasto», «La Distancia», «Mi Esqueleto», «Guerrero» y el cierre con «Botón de Pánico».  La sensación fue la de estar viendo un set corto pero que incluyó 22 temas.

     

    Dos noches después …

    Cuando el reloj había superado las once del domingo, sonó «Destruida Roll». Fue el tema elegido para abrir la fria noche. La voz de Juanse salió a buscar el aire frío del que pegaba en el norte de la ciudad: «esa cadena, no sé si vale la pena, está llegando para decirme quién soy».

    Fue una muestra de que iban comportarse no como custodios de un museo sino como una banda de rock. El asunto siguió muy en serio: «Caballos de Noche», «El Hada», «Vicio», «Sucia Estrella», «Ya Morí».

    Mientras los veía tocar pensé algo que el puente entre el viernes y el dominGo era tan evidente. Se suele decir que Ratones es una banda stone. Es cierto, pero también es insuficiente. Lo que hicieron Juanse y compañía fue traducir una tradición. Y toda traducción que funciona termina generando descendencia.

    Por eso, digo, me parece, el vínculo con Camionero resulta tan natural, aunque tal vez no se parezcan del todo, pese a Juanse cante en Agua Asesina esto tan sencillo:

    Párpados viejos. La noche cierra su andar
    montada en el humo negro que al hablar
    suelta tu boca, como el anuncio que
    espere tanto y que nunca encontré.

    Cuando Juanse bajó del escenario a cantar «Enlace» entre la gente, el público lo envolvió y durante unos minutos desapareció la frontera entre el artista y la gente, esa idea planteada al princio volvió a hacerse visible, el rock, no es solo un disco, es ver a la banda en vivo.

    Lo mismo había ocurrido el viernes, con otra generación, con otras canciones pero con el mismo lenguaje. Al final, eso fue lo que dejó el fin de semana.

    P/D: Vale destacar el trabajo de los productores que acompañan la escena. Edu Pecce con Camionero, en este caso pero valuarte del under y Humberto Colautti, en esta oportunidad, con Ratones Paranoicos; también se construye detrás del escenario. Y no quiero olvidarme de una persona especial, que sabe aparecer cuando la escena lo necesita, Julio Santander.

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