Desde el 8 hasta el lunes 12 de octubre, la Usina Cultural será escenario de la XVI Feria del Libro de Salta. Con más de 200 propuestas y figuras como Lucrecia Martel, Narda Lepes, Julieta Laso, Silvia Schujer, Fernando Duclós, Andrés Burgo y Tomás Balmaceda, la nueva edición vuelve a poner en evidencia la importancia de sostener políticas culturales capaces de reunir a escritores, lectores, artistas, docentes, estudiantes y editoriales.
Hay acontecimientos cuya importancia no debería medirse únicamente por la cantidad de personas que atraviesan una puerta. Una Feria del Libro pertenece a esa categoría. Su verdadero valor está en lo que deja después: nuevos lectores, autores que encuentran público, editoriales que pueden mostrar su trabajo, chicos que descubren un libro, debates que se abren y una comunidad que encuentra un lugar donde reunirse alrededor de las ideas.
La XVI Feria del Libro de Salta volverá a ocupar la Usina Cultural, en España y Juramento, con cinco jornadas dedicadas no solamente a la literatura, sino también a la música, el cine, la gastronomía, el periodismo, las artes escénicas y las nuevas tecnologías. La programación comprende presentaciones de libros, talleres, conferencias, espectáculos, intervenciones artísticas y propuestas destinadas a niños y adolescentes.
La magnitud alcanzada por la convocatoria es un dato significativo. Para esta edición se recibieron 475 propuestas, un récord para integrar la programación. Y existe además un antecedente difícil de ignorar: la edición de 2025 reunió a más de 54.000 visitantes, frente a los 40.000 registrados en 2024 y los 25.000 de 2023. El crecimiento demuestra que existe un público y, fundamentalmente, una demanda de espacios culturales de estas características.
Por eso vale la pena apoyar la Feria.
En tiempos dominados por la velocidad, las pantallas y el consumo fragmentado de información, defender un espacio dedicado al libro no constituye un gesto nostálgico. Es exactamente lo contrario: significa defender una herramienta extraordinariamente vigente para desarrollar pensamiento crítico, imaginación, conocimiento y capacidad para comprender un mundo cada vez más complejo.
Pero también significa apoyar a quienes producen cultura en Salta. Escritores, ilustradores, libreros, editores, docentes, artistas y pequeños emprendimientos culturales necesitan ámbitos donde encontrarse con su público. Una feria sostenida en el tiempo construye además un circuito económico alrededor del libro y permite que la producción local dialogue en igualdad de condiciones con autores y referentes nacionales.
Una feria que se abre a otros lenguajes
Uno de los aspectos interesantes de esta XVI edición es precisamente la decisión de ampliar las fronteras tradicionales de una feria literaria.
Entre los invitados especiales aparecen la cineasta salteña Lucrecia Martel, que presentará Un destino común, su primer libro; la cocinera y comunicadora Narda Lepes, con actividades que cruzan libros y gastronomía; Julieta Laso, que brindará un recital; y la reconocida escritora de literatura infantil y juvenil Silvia Schujer, quien participará de encuentros con estudiantes, docentes y público.
También llegará el periodista y viajero Fernando Duclós, Periodistán, con Muchos mundos por descubrir, mientras que el periodista deportivo y escritor Andrés Burgo presentará El partido, dedicado al histórico Argentina-Inglaterra del Mundial de México 1986, acompañado por una proyección y posterior conversación con el público.
La discusión contemporánea sobre tecnología tendrá igualmente un espacio relevante. Alan Daitch abordará herramientas de inteligencia artificial, mientras que el filósofo y escritor Tomás Balmaceda propondrá pensar qué significa leer y escribir en la era de la IA. La programación especial incluye además a Cynthia Ottaviano y Roberto Caballero, con la presentación de Proscripta y Sublevada. Crónicas ardientes de una Argentina indomable.
Es una decisión acertada. El libro no necesita aislarse para sobrevivir. Necesita dialogar con las formas culturales de su tiempo.
La programación comienza este jueves 8, desde las 9, con propuestas como La Niña que fue Cyrano, la antología Sin fronteras, Tu libro en la escuela 3 de Celina Velázquez y Mitos y Leyendas del NOA. A las 10 tendrá lugar el acto oficial de apertura en el Café Literario y durante la jornada se sucederán talleres, presentaciones, actividades artísticas y espacios de participación.
Entre las propuestas del primer día aparecen también Radio Retumba, la Muestra Taller Literario CEDIT, Diálogos en/desde las fronteras, el Tendedero Interactivo “De Poetas y locxs”, además de presentaciones de autores salteños. Hacia la tarde y la noche habrá poesía, literatura y música: a las 19 está prevista la actuación de la Orquesta Tetara-guasu de la Misión San Francisco de Pichanal y una mesa con Liliana Bellone y Roberto Espinoza; a las 20 se presentará La Pilu: El camino de las flores y en el Teatro podrá verse la lectura dramatizada de ¡Toda la tierra en armas!, de Juan Carlos Dávalos y Ramón Serrano, a cien años de su estreno.
El viernes 9 la actividad comenzará nuevamente a las 9. Habrá propuestas tan diversas como El Libro de Artista: un territorio para mirar, recorrer y crear; Terror en tierra wichí, adaptación titiritera y sonora de relatos de Laureano Segovia; la presentación de Una luz llamada Franz, de Inés Saravia Toledo, y Agua, tierra y poder, de Daniel Medardo Ontiveros.
La mañana continuará con actividades infantiles, literatura, educación y música. Entre ellas se destacan Aprendiendo a leer con Feli y Loto, Educación en contexto de encierro Salta y el espectáculo Mily Ibarra canta a Silvia Schujer. También se presentarán trabajos sobre protección de niños y adolescentes, seguridad vial, historia salteña y experiencias educativas. Al mediodía habrá una mesa intersectorial destinada a pensar la edición en Jujuy y Salta, una cuestión especialmente importante para fortalecer la industria editorial regional.
La jornada incluirá además uno de los encuentros especiales: Andrés Burgo, periodista y autor de nueve libros, llegará con El partido, acompañado por la proyección de la película y una charla sobre aquel Argentina-Inglaterra de 1986 que excedió largamente las fronteras del fútbol.
El sábado 10, la Feria abrirá a las 10. Entre las primeras propuestas figuran Chocolate Literario. Historias que nacen jugando, Los cuentos que mi abuelo cantaba, actividades destinadas a niños y la presentación Alma Sola, de Delicia Valdez. La jornada contempla además un reportaje abierto vinculado a la presencia de Silvia Schujer, junto con charlas, presentaciones, talleres y actividades dedicadas a la literatura salteña.
El domingo 11, desde las 15, continuarán las presentaciones. Entre ellas estarán Prevenir incendios es salvar vidas, con textos de estudiantes de Jujuy, Salta, Tucumán y Catamarca; Dientes de Leche, de Fernando López; La experiencia y la palabra. El amar de mil maneras, de Carmen Pajón, y La niña de los sueños, de María Paula Orpelli.
La tarde tendrá una marcada diversidad. Habrá jornadas de rol, wargames y juegos de mesa literarios; el espectáculo Nuestra Salta y sus maravillosos ambientes; propuestas infantiles; instalaciones artísticas y presentaciones de libros. También se desarrollará el Espacio Kusch, a cincuenta años de su cesantía en la UNSa, con la presentación del documental Tras los pasos de Kusch y una charla de Carlos Pagano. A las 18 está previsto además un homenaje a Héctor Tizón y Santiago Sylvester.
Entre los grandes atractivos de la jornada estará la música: Julieta Laso ofrecerá un recital acompañada por el guitarrista Leandro Ángeli, en una propuesta que recorrerá tango, vidala, valses y otras expresiones latinoamericanas.
Finalmente, el lunes 12 habrá actividades desde las 15, aunque la agenda registra también una presentación al mediodía. Entre las propuestas aparecen La literatura reciente en el noroeste argentino, de Carlos Hernán Sosa; Bazán: itinerarios de un historiador de provincia, de Osvaldo Gerez; Voces de la triple frontera, de Lucho Ponce; y la antología Vamos dejando huella.
A las 16 se sumarán, entre otras actividades, la presentación de Salta en disputa. Sociedad, clase y política 1900-1940, de Sonia Álvarez; Quién borró el horizonte, de Idangel Betancourt; Hace tiempo que caminas. El testimonio andino de la violencia en el Perú, de Betina Sandra Campuzano, y la mesa educativa ¿El patriotismo en jaque?.
Desde las 17 continuará la actividad con el espectáculo literario y musical Un paseo por nuestra Salta colonial, junto con las presentaciones de Jorge Hugo Román 100 años, Jimena y Portadores de magia, entre otras propuestas que completarán la última jornada.
Una política cultural que debe tener continuidad
La Feria funcionará en la Usina Cultural, España y Juramento, utilizando el Teatro, SUM, Café Literario, Sala de Formación, Hall, Anfiteatro, Mundo Pequeño y espacios abiertos. Los horarios generales serán jueves y viernes de 9 a 21, sábado de 10 a 22, y domingo y lunes de 15 a 22.
Pero acaso el dato más importante no figure en ningún programa.
Una ciudad necesita acontecimientos capaces de reunirla por razones que vayan más allá de la urgencia cotidiana. Necesita lugares para escuchar, discutir, descubrir, aprender y encontrarse. Y necesita especialmente que niños y jóvenes comprendan que la cultura no es algo distante reservado a especialistas, sino un territorio que también les pertenece.
El crecimiento de la Feria del Libro de Salta durante los últimos años obliga, incluso, a pensar más lejos. Si la convocatoria continúa aumentando, habrá que fortalecerla, darle mayores recursos, ampliar la presencia de escritores y editoriales del interior provincial y del NOA, acompañar a los autores independientes y profundizar el vínculo con escuelas, universidades y bibliotecas populares.
También será importante mantener un equilibrio saludable: traer figuras nacionales que amplíen la convocatoria, pero sin permitir que la producción salteña quede relegada. Una Feria del Libro provincial encuentra buena parte de su razón de ser precisamente cuando consigue mostrar aquello que se escribe, investiga, edita y piensa en su propio territorio.
Los números indican que el público respondió. Ahora el desafío consiste en transformar ese crecimiento en una verdadera política cultural sostenida.
Apoyar una Feria del Libro no significa solamente apoyar libros. Significa respaldar educación, pensamiento, producción cultural, memoria, identidad y conversación pública.
Y pocas inversiones resultan tan necesarias para una sociedad como aquellas que consiguen que sus ciudadanos se encuentren alrededor del conocimiento y de las ideas.


