Más de 1.500 personas asistieron al show de la banda uruguaya, que repasó su último disco y varios clásicos en un recital de más de dos horas.
La noche del viernes 25 de septiembre, La Roka, sobre Avenida Paraguay 2350, fue punto de encuentro para los seguidores de No Te Va a Gustar. La banda uruguaya volvió a Salta con la gira «Florece en el Caos», que acompaña su último trabajo de estudio, y reunió a más de 1.500 personas.
El recital tuvo un cambio de sede de último momento. Estaba previsto en el estadio Delmi, pero las obras en ese recinto llevaron a la producción a trasladarlo a La Roka, con la fecha y la validez de las entradas intactas. Las puertas abrieron a las 20:30 y, sin banda telonera, el show comenzó puntualmente a las 21:45 con el protagonismo exclusivo del grupo.
Durante más de dos horas, la banda combinó material nuevo con canciones que el público salteño conoce de memoria. Del último álbum sonaron «En llamas», «No somos nosotros» y «Si el mar me ve», parte de las diez canciones que integran «Florece en el Caos», lanzado el 8 de enero de 2026 y grabado en Montevideo con producción de Nico Cotton.
Entre los temas de otros discos, el público se entregó a «Chau», «Al vacío», «Verte reír» y «Venganza», clásicos de su repertorio que fueron coreados por buena parte de los asistentes.
La visita a Salta forma parte de la gira argentina del disco, que comenzó el 25 de abril en el Estadio Ferro, en Buenos Aires, y llega después de la Gira 30 Años, que llevó a la banda por 19 países y más de 80 ciudades. Sobre el escenario estuvo la formación completa: Emiliano Brancciari, Martín Gil, Denis Ramos, Mauricio Ortiz, Diego Bartaburu, Pablo Coniberti, Guzmán Silveira y Francisco Nasser.
Una relación que se construye de a poco
No fue un encuentro cualquiera. Cuando una banda vuelve una y otra vez al mismo lugar, algo cambia: deja de ser una visita para convertirse en una cita que se espera. No Te Va a Gustar ya había pasado por Salta durante su gira de los 30 años, y esta nueva vuelta con material recién salido del estudio reafirma un vínculo que se nota en cada estribillo cantado a coro. El público salteño no va solo a escuchar canciones: va a reencontrarse con una banda que ya siente propia, y la banda lo percibe.
Ese lazo tiene otro protagonista menos visible: la producción local. Detrás de cada fecha hay equipos que año a año siguieron apostando, gestionando y sosteniendo la propuesta, incluso cuando hubo que resolver contratiempos como el cambio de escenario a último momento. Sin esa constancia, la comunión que se vivió el viernes no sería posible.
Pasada la medianoche, con el show terminado a las 00:00, los fanáticos dejaron el predio con la sensación de haber participado de algo más que un recital. Porque la fidelidad, como una gira, se construye fecha a fecha: con cada regreso, cada entrada vendida y cada canción cantada por miles de voces. Esa constancia, sostenida en el tiempo por la banda, la producción y el público, es la que hace que un show en Salta se sienta, todas las veces, como volver a casa.


